Cómo eligir una tela

El primer problema que se plantea cuando nos decidimos a confeccionar una prenda es la elección de la tela.

Hay varias cosas que debemos tener en cuenta al elegir la tela y que yo he clasificado de la siguiente forma:

1.- Que te guste: creo que es el primer factor a tener en cuenta. Si no te gusta la tela, todo el trabajo posterior solo te va a servir para que la  prenda,  al final,  se quede en el armario EL PRIMER FRACASO.
Además sucede a menudo que una tela te enamora a primera vista y la acabas comprando aún antes de decidir qué vas a coser con ella.

2.- Que sea adecuada para el tipo de prenda y el uso que le vas a dar a esa prenda: esto es bastante obvio, no es lo mismo elegir tela para una blusa que hacerlo para un abrigo. Pero tampoco es lo mismo elegir tela para un traje de ceremonia que para acompañar a los niños al colegio.

Para la ropa casual (blusas, vestidos, faldas o pantalones informales) es aconsejable elegir telas que requieran poco cuidado como el punto, el algodón o el poliester y las infinitas combinaciones de ambos.

Para la ropa semiformal para ir a la oficina o a reuniones es mejor elegir telas con más cuerpo y con bonita caída. Por ejemplo, para un traje sastre se puede utilizar telas hechas con lana como el tweed, la pana, la gabardina o  el paño.

Para hacer blusas y vestidos de día o de tarde, las telas de textura sedosa o lanas delgadas, dependiendo del clima, así como el lino, la seda combinada con fibras sintéticas, el algodón satinado, el crepé, el piqué y otras telas de apariencia atractiva.

Para ropa formal, los vestidos de cóctel y de noche y la ropa de ceremonia, no te cortes y elige telas de gasa, chiffón, organiza, crepé de china, terciopelo, georgette, seda, raso, satín, encaje, lamé, tafeta, brocado y fibras sintéticas de fino acabado y estampado llamativo.

3.- Mucha atención a la dificultad para coser cada tipo de tela: las telas transparentes, son preciosas y entran por los ojos, pero tienen una textura muy suave, que hace que resbalen fácilmente a la hora de coser. Lo mismo puede decirse de la seda natural y de algunas fibras sintéticas con acabado sedoso o con combinación de seda. Además en muchas de ellas es imposible hacer marcas con el jaboncillo de sastre, con lo que aumenta la dificultad para pasar los patrones a la tela. Todas estas telas requieren cierta práctica.

Por su textura, las telas recomendables son el algodón o las combinaciones en las que predomine esta fibra, la lana, el lino, la popelina y la mezclilla.

Por su color las telas lisas son siempre más fáciles de cortar y coser que las estampadas, aunque hay ciertos tipos de dibujo, como los estampados pequeños, los grandes y las rayas angostas que son fáciles de coser y que pueden ocultar algunos fallos o imperfecciones. En cambio, cuadros, rallas  y otros, que deben ir combinando en forma perfecta las costuras, no son recomendables si eres principiante.

Por su tejido, las telas cardadas y con pelillo, como el terciopelo, la terciopana, el velour, la franela y la pana, requieren un cuidado especial al cortarlas y al coserlas, porque el sentido del pelillo puede cambiar el tono que da cada parte que se cose. Así que hay que procurar que el pelillo quede en la misma dirección.